lunes, 14 de diciembre de 2015

PARTÍCULAS EN SUSPENSIÓN

Las luces de navidad llevan días encendidas. Por el centro de Madrid ya no se puede caminar. Es el tiempo perfecto para encender los radiadores y quedarse en casa. Descansar. Organizar las fotos de 2015. Ver películas. Dejar de escribir. 

El blog estará de vacaciones hasta que terminen las siempre cansinas y fatigosas fechas navideñas. 

Hasta 2016. 

viernes, 11 de diciembre de 2015

FILA INDIA

Desde noviembre evito pasar por Plaza de la puerta del Sol. Hay demasiada gente viendo las estatuas vivientes, esperando a otras personas o paseando. Ahora que las luces navideñas están encendidas intentaré moverme solo por las calles laterales. Esquivaré en lo posible el centro. La cola de gente que quiere comprar en Doña Manolita llega hasta la plaza de Callao. La cola de gente que quiere entrar en Primark se enrosca sobre si misma en la Plaza de la Luna. Cola para envolver tu regalo en la Fnac. Cola para conseguir entradas en el cine. Cola para tomar churros en San Ginés. Cola para subir al autobús.

Hablaba el otro día con Rubén sobre di Madrid se va a convertir en una ciudad en la que habrá que esperar pacientemente para casi cualquier cosa. Espero en fila para entrar en las clases de mi gimnasio. Fila para desayunar en el Vips. El otro día Alex y yo nos pasamos un buen rato buscando juegos de Wii en una tienda de segunda mano y desistimos de comprar el que nos había interesado solo por ahorrarnos la cola de la caja. No es que considere que mi tiempo es más importante que el de los demás. Me preocupa la sensación de ciudad masificada que se me va clavando en la mente cada vez que espero turno para algo. Estar en una fila empieza a parecerse demasiado a ser un número, a querer exactamente lo mismo que todos los demás, a vivir en la masa.


Y agobia.  

jueves, 10 de diciembre de 2015

HOLI EN LAVAPIÉS. SERIES. 10





((Madrid. Agosto. 2015)) 

miércoles, 9 de diciembre de 2015

DEAR ME

El otro día escuché la siguiente pregunta:

"¿Qué querías ser cuando tenías dieciséis años? Porque a esa edad eras la versión más auténtica de ti mismo."

Bueno. No sé si uno es la versión más auténtica de sí mismo a esa edad. Más inocente, ingenuo e idealista, seguro. Yo, al menos, lo era.

¿Qué quería ser yo?  Creo que por aquel entonces no sabía exactamente qué quería ser. Y lo mismo me sucede ahora. Era más tímida. Tenía menos autoestima. Y sentía menos curiosidad por aprender que ahora.

A los dieciséis estaba en tercero de B. U. P. Tenía muy claro que las ciencias no eran lo mío y me gustaba ya escribir. Gané un premio literario en el instituto simplemente porque poca gente se presentó. Escribía fatal, pero no lo sabía, pensé que tenía talento para la poesía. Creí que iba a ser un tía importante. En algo relacionado con la creación. Con la fotografía. O las películas.  No lo tenía claro.

Me gustaban las historias de vampiros, la ropa rota, Extremoduro. Garabateaba mucho en cuadernos. Escuchaba más música que ahora. Era una lectora muy inmadura que se dejaba atrapar por las frases redondas o hermosas. Aun no le había dado un beso a ningún tío. Llevaba el pelo en una coleta porque no sabía muy bien que hacer con él. Todo me parecía terriblemente trágico, aunque, en realidad nunca ocurriese nada grave.

Estaba empezando a cambiar las tardes de cine por las noches de bares. No terminaba de encontrar mi lugar. Tenía más amigas que amigos pero no me sentía demasiado cómoda entre ellas. Eran más bajitas, más ñoñas, más presumidas. Estaban hechas de otra pasta. Por aquella época no me interesaba en absoluto la radio. Ni la escuchaba, ni sabía como funcionaba ni me había planteado que ese trabajo podía ser interesante.

Quería estudiar comunicación, pero solo porque sabía que quería estudiar una carrera y esa parecía la menos aburrida de todas. Solo sabía que quería viajar. Mucho. Que tenía que vivir en distintos lugares antes de asentarme en uno.

Las cosas no han ido mal, al fin y al cabo. Quiero decir que lo que he hecho se parece bastante a lo que quería hacer. Y aunque ha habido mucho trabajo, el factor suerte ha sido bastante determinante. Si mi yo de 16 años y yo nos encontrásemos no tendría grandes consejos para ella. Tal vez le diría que no perdiese tiempo aprendiendo a tocar la guitarra porque no tenemos oído para la música. Le advertiría que no dedicase tiempo a tal o cual persona porque después la dejarían tirada. Le diría que los chicos con el pelo largo, atormentados, que se quedaban fuera de clase son atractivos solo mientras tienen veintipocos años. Le pediría que tomase más fruta y que hiciese un poco más el bobo porque la vergüenza no vale de mucho.


viernes, 4 de diciembre de 2015

HOLI EN LAVAPIÉS. SERIES. 9





((Madrid. Agosto. 2015))